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miércoles, 19 de marzo de 2014

Mensaje Internacional por el Día Mundial del Teatro 2014

Donde exista la sociedad humana, el irreprensible Espíritu de la Representación se manifiesta


Bajo los árboles en pequeños pueblos, y en los escenarios altamente tecnificados en metrópolis globales; en pasillos de escuelas y en campos y en templos; en barriadas, en plazas públicas, en centros comunitarios y en sótanos de ciudades del interior, la gente es atraída para compartir en el efímero mundo teatral que creamos para expresar nuestra complejidad humana, nuestra diversidad, nuestra vulnerabilidad, en carne viva, y aliento, y voz.
Nos reunimos para sollozar y para recordar; para reír y contemplar; para aprender y para afirmar y para imaginar. Para maravillarnos de la destreza técnica, y para encarnar a los dioses. Para capturar nuestro aliento colectivo en nuestra habilidad para la belleza y la compasión y la monstruosidad. Venimos a energizarnos, y a empoderarnos. Para celebrar la riqueza de nuestras diversas culturas, y para disolver las fronteras que nos dividen
Donde exista la sociedad humana, el irreprensible Espíritu de la Representación se manifiesta. Nacido en la comunidad, lleva las máscaras y las vestimentas de  nuestras diversas tradiciones. Utiliza nuestros lenguajes y ritmos y gestos, y aclara un espacio  entre nosotros.
Y nosotros, los artistas que trabajamos con este espíritu ancestral, nos sentimos obligados a canalizarlo a través de nuestros corazones, nuestras ideas y nuestros cuerpos para revelar nuestras realidades en toda su mundanidad y brillante misterio.
Pero en esta era en la que tantos millones luchan por sobrevivir, están sufriendo bajo regímenes opresores y de un capitalismo depredador, están huyendo de conflictos y adversidades; donde nuestra privacidad es invadida por servicios secretos y nuestras palabras son censuradas por gobiernos entrometidos; donde los bosques están siendo aniquilados, especies exterminadas y océanos envenenados: ¿qué nos sentimos obligados a revelar?
En este mundo de poderes desiguales, en el que diversos órdenes hegemónicos tratan de convencernos que una nación, una raza, un género, una preferencia sexual, una religión, una ideología, un marco cultural es superior a todos los otros, ¿es verdaderamente defendible insistir que las artes deben estar sin cadenas frente a las agendas sociales?
¿Estamos nosotros, los artistas de arenas y escenarios, conformes con las esterilizadas demandas del mercado, o aprovechar el poder que nosotros tenemos: el de limpiar el espacio en los corazones y las mentes de la sociedad,  para reunir a la gente alrededor de nosotros, para inspirar, encantar e informar, y crear un mundo de esperanza y generosa cooperación?

Brett Bailey

sábado, 30 de noviembre de 2013

Únicamente es un triste disfraz más.

Disfraces por todos lados. Disfraces de colores para disimular la triste realidad. Sólo son una capa exterior, las escamas del hombre. Cuando hablas con la gente, sólo ves sonrisas en sus rostros, como si fueran felices. Pero sólo son sonrisas de disimulo, reinas de la mentira. Sólo sirven para ocultar nuestra pobreza interior. Bajo esas sonrisas únicamente hay lágrimas de dolor. Lágrimas que no nos dejan dormir por las noches, que no nos dejan vivir en paz. El dolor nos corroe por dentro, pero en lugar de intentar superarlo, lo escondemos dentro de nosotros, y no va haciendo mal poco a poco, pero nosotros lo disimulamos. Y lo disimulamos bien, con un poco de maquillaje ya está todo solucionado. Maquillaje para que no se noten las ojeras, ojeras de no dormir, no dormir por haber estado llorando toda la noche. Después sólo tenemos que mantenernos ocupados y no pensar sobre ello dicen, pero lo único que estamos haciendo es retrasar este dolor que, en un momento u otro, acabará viniendo. Y acabará viniendo de la forma más horrible posible. Por eso hemos de sacar la rabia y la tristeza que llevamos dentro, hemos de intentar superarlas y acabar con ellas.



"Sé que esta es la persona que no te gusta, pero en realidad es así como soy y como he sido siempre. El yo de las sonrisas sólo es un disfraz para ocultar el vacío que llevo dentro. No me puedo quejar de mi vida porque seguramente habrá gente que lo estará pasando mucho peor que yo, pero te aseguro que mi vida no tiene casi nada de bueno. Siempre voy con una sonrisa porque no quiero que nadie vea el verdadero yo... Pero tranquila, sé que no te gusta este yo, y te quiero demasiado como para que lo veas, así que contigo seré el yo de las sonrisas, como con todo el mundo, no haré excepciones."


Dedicado a Maria Borrell, una persona importante para mí, por los buenos momentos que aún nos quedan por vivir.