sábado, 30 de noviembre de 2013

Únicamente es un triste disfraz más.

Disfraces por todos lados. Disfraces de colores para disimular la triste realidad. Sólo son una capa exterior, las escamas del hombre. Cuando hablas con la gente, sólo ves sonrisas en sus rostros, como si fueran felices. Pero sólo son sonrisas de disimulo, reinas de la mentira. Sólo sirven para ocultar nuestra pobreza interior. Bajo esas sonrisas únicamente hay lágrimas de dolor. Lágrimas que no nos dejan dormir por las noches, que no nos dejan vivir en paz. El dolor nos corroe por dentro, pero en lugar de intentar superarlo, lo escondemos dentro de nosotros, y no va haciendo mal poco a poco, pero nosotros lo disimulamos. Y lo disimulamos bien, con un poco de maquillaje ya está todo solucionado. Maquillaje para que no se noten las ojeras, ojeras de no dormir, no dormir por haber estado llorando toda la noche. Después sólo tenemos que mantenernos ocupados y no pensar sobre ello dicen, pero lo único que estamos haciendo es retrasar este dolor que, en un momento u otro, acabará viniendo. Y acabará viniendo de la forma más horrible posible. Por eso hemos de sacar la rabia y la tristeza que llevamos dentro, hemos de intentar superarlas y acabar con ellas.



"Sé que esta es la persona que no te gusta, pero en realidad es así como soy y como he sido siempre. El yo de las sonrisas sólo es un disfraz para ocultar el vacío que llevo dentro. No me puedo quejar de mi vida porque seguramente habrá gente que lo estará pasando mucho peor que yo, pero te aseguro que mi vida no tiene casi nada de bueno. Siempre voy con una sonrisa porque no quiero que nadie vea el verdadero yo... Pero tranquila, sé que no te gusta este yo, y te quiero demasiado como para que lo veas, así que contigo seré el yo de las sonrisas, como con todo el mundo, no haré excepciones."


Dedicado a Maria Borrell, una persona importante para mí, por los buenos momentos que aún nos quedan por vivir.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Born this way (parte primera).

Criticas. La primera palabra que aprende esta sociedad. Criticas de día, criticas de noche, comiendo, cuando te levantas y cuando te vas a dormir, en el instituto y en el trabajo, en este país o en otro. Da igual donde o como te critiquen, la cuestión es criticarte. ¿Sabéis a caso lo que duele ser criticado por como eres? ¿Por como vives? ¿Por como piensas? Nunca lo entienden, cada uno tiene sus propias ideas, ideas que te hacer ser quien eres, te dan una personalidad, te hacen sentir especial. Pero la gente solo piensa en destrozarte esas ideas. ¿Y cómo lo hacen? Criticas. ¿Sabéis que es levantarse con miedo a las criticas? ¿A lo que te puedan decir hoy? Claro que no, nunca lo pensáis, nunca reflexionáis. Y cada día es distinto, cada día es peor. Caes en un precipicio, un precipicio que no tiene fin, no sabes hasta dónde llega. Está oscuro, húmedo y lleno de lágrimas. Intentas salir, pero lo único que haces es caer, caer y caer. Caes en una profunda depresión. Nadie respeta tus decisiones, tus opiniones. No te entienden, no te quieren entender. Estas solo, solo entre millones de personas, personas que no te escuchan, que no te ven, que no te sienten... ¿Entendéis ahora nuestra historia verdad? Sí, ¿ahora si, no? Os vais dando cuenta de que esto también os ha pasado a vosotros, a todos vosotros. ¿Os han criticado, verdad? ¿Os ha dolido, no? Ahora lo sentís, lo sufrís.

Todo el mundo está empeñado en cambiarnos, no entienden que somos diferentes, que somos únicos, somos especiales. Y ahora lo entiendo, siempre buscando en vano una persona que me comprenda, que me haga sentir mejor, pero la verdad es que no la vamos a encontrar nunca, porque cada persona es única, no hay dos iguales. Y siempre habrá alguien que te querrá destrozar, que te querrá hundir. ¿Porqué? Nunca lo sabremos, imperfecciones de Dios, la gente es así. Sólo sé que has de mantenerte fuerte y no ceder ante nada. No permitas que te hagan sentir menos. No llores, no merecen tus lágrimas. Sé tu mismo, no has nacido para complacerlos, ya eres perfecta/o. No debes cambiar, eres lo que eres, y lo que eres, lo decides tú misma/o, y nadie más. Eres una estrella caída del cielo, cariño, recuérdalo. Escojas lo que escojas te van a criticar igual.

With: Nerea Modol


sábado, 5 de octubre de 2013

Criaturas salvajes.

Criaturas salvajes, solo somos eso, criaturas vagando en una selva sin fin. Unos son más grandes, otros más pequeños, unos rugen más y otros menos, pero al fin y al cabo solo somos animales. Animales organizados, animales esclavizados por el tiempo y por los horarios. Animales con límites, límites que no deberían existir, ya que somos animales y, como todos, necesitamos sentirnos libres. Límites que no deberían de haberse hecho, límites que todos deseamos atravesar y romper, pero que si lo hacemos podríamos salir malheridos. Pero aún así permitimos que esos límites existan, y lo hacemos por miedo, miedo a los leones. Esos guardianes que controlan la selva, esos que hacen las leyes, esos que nos vigilan día y noche. Si atraviesas los límites, te cogen, te atrapan y te encierran, como ya han hecho con otros muchos. 
Sin embargo todos sabemos que si nos rebelamos contra los leones, acabaríamos ganando, pero nadie lo hace. Muchos lo intentan, pero todos fracasan. Nadie puede contra los felinos, esos que controlan nuestras vidas, esos que se reúnen para intentar mejorar las cosas, pero solo las van empeorando cada vez más, destrozando nuestros pequeños corazones salvajes, convirtiéndonos en tristes animales urbanos. Inventan cada vez más leyes inútiles con las que ellos intentan darnos más libertad, pero que en realidad solo nos van encerrando cada vez más. Pero a ellos les da igual, la verdad es que no les importamos nada, ellos viven felices, siendo los reyes de la selva y teniendo a todos bajo su poder. Poder obtenido a base de mentiras, mentiras y traiciones. Esos leones que acabarán destruyendo la selva sin darse cuenta, a pesar de las muchas advertencias de los animales, hacen oídos sordos a lo que no quieren escuchar. Pero para cuando llegue el día en que se den cuenta de su error, ya será tarde, ya habrán contaminado la selva, y ya no se podrá recuperar. Llegará el día en que bajarán sus cabezas por una vez en su vida, y verán miles de cadáveres, cadáveres de lo que un día fueron sus esclavos. Acabarán cayendo ellos también, sabiendo que podrían haberlo evitado, sus conciencias les atormentarán por dentro los últimos minutos de sus vidas mientras verán pasar sus felices vidas, vidas que acabaron por destrozarlo todo, vidas que llamaron a la muerte.







lunes, 30 de septiembre de 2013

El viaje de tu vida.

Navegamos en un barco, un barco sin rumbo. Sin dirección alguna. Pero en ese barco nosotros somos el capitán, el capitán de nuestros errores, de nuestros sueños, de nuestras decisiones. Podemos decidir a dónde llegar, nuestro destino. Pero a veces cometemos el error de dejarnos llevar por las corrientes marinas, o le entregamos el timón a otra persona, y eso nos lleva al hundimiento de el barco. Entonces perdemos el rumbo, ya no sabemos dónde vamos, ya no podemos hacer nada. Se nos va el barco, chocamos contra icebergs, nos ahogamos en nuestro propio hogar, y vemos como nuestras personas más queridas se hunden lentamente. Y poco a poco ese barco que en un principio había estado lleno de sueños e ilusiones, ahora se convierte en un barco fantasma. Por eso hemos de ser fuertes, hemos de aferrarnos al timón y no soltarlo por nada del mundo. Hemos de defender lo que es nuestro, nuestras ideas, nuestras razones. No dejes nunca que alguien tome el timón de tu barco, o podrías hundirte. No dejes que te coman la cabeza con sus falsos argumentos, solo son piratas sanguinarios que ya perdieron su barco por ser débiles, y ahora buscan otro al que agarrarse. No caigas en la tentación, o te agarrarán con sus sucias manos y te arrojarán al agua, separándote de tus sueños, te lo quitarán todo, y no tendrás otra opción, habrás de convertirte en uno de ellos, te transformarás en un pirata más en este mar lleno de maldad.
Has de aferrarte a tu barco y enfrentarte a los piratas, nadie dijo que mantener un barco fuera fácil, pero es tu única opción. Para llegar a tu destino deberás pasar por innumerables pruebas y peligros, pruebas que te harán fuerte poco a poco y te ayudarán. Pero primero has de saber a donde quieres ir, porque una vez decidido, ya no podrás dar marcha atrás. Has de escoger bien, no dejes que escojan por ti. Porque en el viaje de tu vida, tu decides por donde quieres pasar, a donde quieres llegar.
Ahora dime, ¿tienes claro tu destino?



sábado, 28 de septiembre de 2013

Espadas invisibles.

Desde pequeños han tenido la necesidad de medir quien era el mejor. Siempre seguían al que tenia la espada más afilada, pero no valoraban a quien tenia el escudo más grueso. Ese siempre ha sido su gran error. El guerrero que más mataba era el favorito, da igual si se hacía daño o si moría en el intento. Nunca se fijan en el guerrero que tiene más habilidad, o en el que se defiende mejor. Y eso no cambia nunca. 
Entonces los guerreros se van haciendo más grandes, y tienen la necesidad de parecerse al líder, pero no se dan cuenta de que no van a destacar por ser iguales al más fuerte, sino que el que realmente destacará, será el guerrero más diferente. Destacará el que luche con el alma y la creatividad, y no con la fuerza y la imitación. Los guerreros poco a poco se irán haciendo mayores, y se darán cuenta de su error. No es mejor guerrero el que más mata, sino el que más sabe perdonar. Pero para eso ya será tarde, ellos se arrepentirán en vano de todas las vidas que han arrebatado, mientras que el guerrero que de pequeño había sido marginado por diferente, ahora estaría revolcándose en su felicidad, la felicidad de haber sabido sonreír en esta vida pasase lo que pasase, le aceptaran o le marginasen, le admitieran o le expulsasen. Ese guerrero que había sabido mantenerse en pie solo con un escudo, ahora observaba como se hundían los que antaño se habían burlado de él. Pero en realidad no era venganza lo que sentía, sino pena. Esos pobres guerreros habían intentado conseguir la felicidad siguiendo a otros que parecían tenerla, pero que en realidad solo la aparentaban. Pero no era culpa suya, esos "guerreros" a los que seguían sabían lo que hacían. Los habían engañado, y ellos no lo habían visto. Pero así es la vida, solo unos pocos sobreviven en esta sociedad, los que abren los ojos y saben que no deben seguir a nadie por mucho que les guste, o por mucho que quieran parecerse a él. Un guerrero tiene su propia personalidad e ideas, solo hay que saber encontrarlas y una vez encontradas, liberarlas.